
Creo que tras las innumerables cosas por las que nos gusta nuestro pueblo, también conviene darle un repaso en el sentido negativo. Aunque sean menos, quizás ayuden a dejar constancia de todas esas cosas que de no estar ahí harían de
Nava de la Asunción un pueblo mejor.
Entre esos aspectos que personalmente me desagradan están las calles que parecen puzzles, con unos tramos arreglados y otros de tierra. No me gusta la humedad que hay en las casas, el estado de los ríos y sus riberas, el sabor del agua (con lo bueno que era), que la
Carretera de Moraleja siga sin arreglarse y que haya fincas particulares que se hayan apropiado de terreno municipal sin que las autoridades lo remedien. Ni me gusta la espantosa tapia de la nueva residencia ni los lodazales que se montan en las calles i

nternas del cementerio,(para una vez que vamos)y mucho menos el tráfico bestial de la Calle Real. Y tampoco me gustan algunos aspectos y profesionales del Centro de salud, pero de eso ya hablaré largo y tendido en otra ocasión.
No me gusta que ya no haya comisiones de peñas, ni los festejos de los quintos, ahora que ya no hay que ir a la Mili y que sólo son un pretexto para ver quién coge la borrachera más grande. No me gusta que haya camareros que cuando te ponen algo parece que te estén haciendo un favor,
“El que no sabe sonreír no debe abrir tienda” decía el refrán; los precios de los talleres, mejor dicho, no me gusta tener que llevar el coche al taller. Que no haya estabilidad en los restaurantes de Nava, sitios que adquieran solera sin que cierren cada cierto tiempo, ¡un bar de raciones!
Que mal llevo que se acabe
El Norte de Castilla siempre que voy a comprarlo, aunque por otro lado sí que me gusta...Y no me gusta que la Casa del Caño y el Frontón Cinema no sean aún de propiedad municipal.
Y que mal veo que quien compra una parcela o trozo de pinar tarde menos de cinco minutos en vallarlo, como no puedo con los solares que están en pleno centro urbano y sin edificar, o con la rotonda junto a las residencias.
Ni me gustó ni me gustará el lugar elegido para construir el Centro de Día, el Salón de usos múltiples, la nueva piscina y algunos chalets de concejales. No me gusta que se suprimieran las dos paradas de autobuses en Nava, aunque ya no los use. No me gusta que el maravilloso campo de deportes se dejase perder por la desidia y el vandalismo y no me gusta que el campo de fútbol lleve años de tierra (
aunque os confirmo que se plantará de hierba en breve). Y no me gusta que el Ayuntamiento tenga más proyectos que realidades...

No me gusta que teniendo un pariente de alcalde y de concejalas a una prima carnal y hasta a una amiga de la misma peña, tenga que enterarme de lo que pasa en el pueblo, la mayoría de las veces, por el tablón de anuncios del ayuntamiento.
No me gusta la idea que hay en este pueblo de que en política o estás conmigo o estás contra mi, no hay términos medios.
Y no me gusta ese deporte local y nacional que es la envidia, donde a todo el que destaca en algo o le va bien, hay que hundirle, dilapidarle sea como sea, pero tirando la piedra y escondiendo la mano.
No me gusta saber que hay maridos jóvenes que llevan engañando años a sus mujeres, y no me gustan los que se casan por aparentar lo que no son.
Y por encima de todo, no me gustan los que abusaron, por sus cargos, edad o posición, de los indefensos, y me aterra la posibilidad de que tantos años después puedan seguir haciéndolo impunemente.